domingo, 14 de enero de 2018

El espejo de Oesed


- ¿Quién leerá ahora? - Preguntaba Charlie – el capítulo se llama… -
- … yo leeré Charlie –
James sonrió con diversión - mira Harry, tu pelirroja va a leer – Ginny se sonrojo toda al igual que Harry, varios en la sala pensaron que era una broma.
- ¿Cómo…? – preguntaban la menor de los Weasley
- Mi... mi… ¿mi pelirroja? -
- Vamos hijo, se comen con la mirada cuando creen que nadie los ve – los hermanos Weasley padre y tíos gruñeron enfadados, porque si James no había avergonzado a su hijo en el desayuno era casi seguro que encontraría un momento para hacerlo - ¿O me vas a negar que son novios o algo por el estilo? –
Ginny que no se iba a dejar avergonzar por su futuro suegro se fue a sentar al lado de Harry el cual la abrazó.
- Somos novios – dijeron al mismo tiempo
- Bien, si a mi señor suegro no le importa empezaré a leer, el capítulo se llama… -

Sirius le alzó los pulgares a Harry en señal de aprobación, ya que del año del que venía, Harry no se daba cuenta de que tenía a su futura esposa frente a las narices.
- No me digas señor, me conformo con James – le decía este con cara de horror.
- Le diré suegris entonces – James le iba a replicar, pero una bruma negra los cegó a todos, Moody alzo su varita olvidándose que ahí estarían seguros. Harry inconscientemente se puso de pie con un buen presentimiento.
- Alastor, baja tu varita, solo somos nosotros – dijo un mago entre adulto y mayor que a Harry se le hizo conocido, a su lado estaba una bruja que aparentaba la misma edad que su acompañante, estaba miraba fijamente a Harry y de repente se lanzó a abrazarlo con todas sus fuerzas asustando un poco al azabache, James, Lily, y el resto de los merodeadores pasados y futuros tenían los ojos con lágrimas que amenazaban con salir. El resto de la sala se mantuvo al margen, los del pasado, algunos de ellos, con sonrisas nostálgicas al reconocer a la pareja, los demás simplemente indiferentes. Después de un eterno abrazo la mujer se separó de Harry que en el fondo quería reconocerla, pero no recordaba de dónde. James se acercó a la mujer al igual que el hombre que la acompañaba.
- Harry, ella es Euphemia Dorea Potter, de soltera Black, mi madre y tu abuela – algo hizo clic en la mente del chico – y él es… -
- Fleamont Charlus Potter, mi abuelo – terminó el niño que vivió
- Vaya, veo que nos conoces -
- ¿Como es que llegaron acá? Creía que estaban fuera del país papá -
- Pues nos llegó una carta que decía que nos mandarina a Hogwarts, a una sala especial a leer unos libros de nuestro nieto, en ella explicaba quiénes estaban aquí, puedes ver que tu madre estaba ansiosa por conocer a su nieto ya mayor. - terminó de explicar el señor Potter
- Pues si me permiten, lo ideal sería poner al corriente a los señores Potter de lo que hemos leído - dijo Dumbledore poniendo orden en la sala, los recién llegados de sentaron en un sillón para dos y comenzaron las explicaciones...
- Verán... como saben Voldemort nos está buscando, por eso era que estábamos ocultos, fue lo último que supieron ustedes antes de irse poco después de que naciera Harry, resulta que Voldemort nos encontrará en octubre del próximo año, y ambos...- dijo James señalándose a el mismo y a Lily - ... ambos perdemos la vida. - Los señores Potter lucían en shock y Dorea con algunas lágrimas en sus ojos.
- El 31 de octubre, para ser exactos - dijo Harry con tristeza.
- Suponemos que a ti no te pasó nada - le preguntó Charlus a su nieto.
- Sobreviví a la maldición asesina, sólo me quedo esta cicatriz - Charlus y Dorea miraron la frente de Harry, igual que algunos otros que no la habían visto bien.
- Al morir nosotros Harry fue llevado por el profesor Dumbledore a casa de mi hermana, Petunia, su esposo Vernon y su hijo Dudley que es de la edad de Harry, lamentablemente no lo han tratado nada bien.
- Pero al cumplir los 11 años me llegó la carta de Hogwarts, Hagrid me la llevó personalmente, me acompañó al callejón Diagon y vine a Hogwarts.
- En el andén se hizo amigo de ese pelirrojo que está sentado con el - decía Sirius señalando a Ron
- Y se hizo enemigo de ese rubio oxigenada de por allá - dijo ahora Canuto señalando a Draco el cual lo miró ofendido
- Y trataron muy mal a la castaña que ven por allá – continuaba Sirius señalando ahora a Hermione.
Harry miro mal a su padrino por recordar eso, ahora su abuela lo miraba como si fuera un maleducado que no sabe tratar a las brujas – llegué a Hogwarts y fui seleccionado Gryffindor -, los leones inmaduros de la sala desenfundaron una espada y gruñeron como leones para exasperación de los amargados que creían que estaban montando un teatro para explicar unos cuantos capítulos del libro.
 - Pero casi queda en Slytherin MamáDorea, para que no te sientas mal – Canuto le sonreía a Dorea como quien no rompe ni un plato, y James siguió contando…
- Snape da clases en Hogwarts y no lo trata nada bien porque piensa que es como yo - algo que muchos negaban porque en el tiempo que conocían a Harry y de lo que iban leyendo se notaba que su carácter era más como el de Lily - en su primera clase de vuelo se lució para rescatar una recordadora que el rubio oxigenado alias “hurón” había arrojado por los aires, McGonagall lo vio y contrario a lo que pensábamos lo hizo buscador del equipo de quidditch –
- ¿En primer año? –
- Si papá, en primer año, el buscador más joven en un siglo – Charlus y Dorea sonreían al ver a su hijo inflado de orgullo por Harry – entonces el… -
- Me llamó Draco -  interrumpió el huroncito algo fastidiado
- … bueno, entonces Draco lo reto a un duelo en la sala de trofeos, Hermione intentó detenerlos, y Neville se unió a la aventura, todo termino siendo una trampa y terminaron en el pasillo prohibido del tercer piso, que estaba prohibido porque dentro había un perro de tres cabezas custodiando una trampilla, entre Filch y la muerte prefirieron a Filch, pero este no los atrapó.
- ¡¿Qué hacia un cancerbero en el colegio?! – exclamaba Charlus Potter. Dorea estaba horrorizada.
- Está protegiendo la piedra filosofal, intentaron robarla de Gringotts, pero no les pasó nada, Siguieron tratando mal a Hermione, que es la castaña que trataron mal en el tren hasta que en Halloween un troll entró al castillo y ellos fueron a rescatarla, y después de que ella los librara de un castigo seguro mintiéndole a McGonagall, ¡a McGonagall! se hicieron amigos - Hermione de verdad esperaba que Sirius no la estuviera molestando toda la lectura con eso.
- Casi lo derriban de la escoba en su primer partido – Dorea se asustó por lo dicho por Lily – pero no lo lograron y capturó su primera snitch con la boca - *como sapo* susurraba Draco, pero nadie lo escuchó -  ahora ellos sospechan que Severus quiso matar a Harry y de que quiere robar la piedra -.
- Y eso es todo – concluyó James con una sonrisa *por fin* pensaron los amargados que estaban aburridos de tanto teatro – Oh, y esa pelirroja de allá de nombre Ginny Weasley es la novia de mi pequeño Bambi – dijo señalando a Ginny, que poco faltaba para que se le fuera encima a su suegro. Los que solo escuchaban el monologo de James, Sirius, Canuto, Lily y Harry se rieron por el mote de bambi.
- Buscador de problemas, bueno en el quidditch, pelo indomable, vista fatal y novia pelirroja… vaya Harry, si que eres un Potter en toda regla – Harry se apeno por lo dicho por su abuelo y por el apodo que le puso su padre – y eres un león, para variar -.
- Si hubiera sido de Slytherin no tendría por qué ser un problema, yo fui a esa casa – le dijo Dorea a su esposo algo indignada
- El día que te casaste conmigo y pasaste a ser Potter tu pasado verde y plata se borró – le dijo con una sonrisa ignorando que su esposa de verdad parecía leona del coraje, claro que lo ignoro hasta que ella le dio un golpe en la cabeza que en verdad le dolió.
- Oh, MamaDoreaaa – canturreo Canuto en un tono que no pronosticaba nada bueno, pero en parte ayudo a que Charlus no tuviera que retractarse a sus palabras porque en verdad no quería hacerlo – Remus se va a casar en un futuro.
Eso si fue una sorpresa enorme para los señores Potter.
- Se va a casar con mi sobrina – explico SiriusMayor -…Nymphadora, hija de Andrómeda y Ted Tonks, la que en este momento tiene siete años, lo que quiere decir que tu hijo consentido, el que no rompe ni un plato, el prefecto perfecto que Cornamenta y yo corrompimos es un asaltacunas, y por si fuera poco la embarazó –. Todos en la sala que habían sido testigos de los gritos y golpes de los tres Black al pobre Remus del futuro en el desayuno, negaban con la cabeza
 - Oh Remus… me encanta que por fin hayas recapacitado, y no les hagas caso a este par de animales inmaduros, la edad no importa – decía la abuela Potter mientras abrazaba a los dos Remus.
- Felicidades Remus, estoy seguro de que serás un gran esposo y un buen padre también – y mientras los cuatro se abrazaban como si fueran padres he hijos RemusMayor les susurró: *los genes metamorfomagos son superiores a los de licantropía* provocando que Lunatico sonriera con más ganas aún y que los Potter lo abrazaran con más fuerza.
Canuto estaba indignado.
Un rato después todos se acomodaron nuevamente para comenzar el capítulo. Los señores Potter se sentaron en un sillón de dos plazas al lado de James y Lily. El pequeño Harry inmediatamente quiso ir con sus abuelos. Ginny algo enternecida por esa escena, carraspeó un poco y leyó.
 - Bien, el capítulo se llama El espejo de Oesed – Ginny miró a Harry, ese capítulo sería muy íntimo por lo que le había contado, Ron lucia avergonzado, después de tanto que pasó en la guerra se dio cuenta que era un tanto caprichoso. No le agradaba nada que sus hermanos fueran a escuchar lo que vio en el espejo.
Dumbledore sentía pena por el joven Potter, imaginándose que es lo que vería en ese espejo, definitivamente sería un capitulo duro.
- Esos espejos son objetos mágicos peligrosos – refunfuñaba Moody
- ¿Por qué? – preguntaba Hagrid
- Porque pueden volver loco a la persona que se mira en el – respondió Charlus – creí que ya no había más de ellos - 
- Oesed… me suena –
- Oesed podría tomarse como un anagrama de deseo Canuto -
- ¿Te topaste con uno de esos espejos Harry? –
- Si mamá, pero tranquila no me volví loco – le dijo con una mueca que lejos de tranquilizarla la preocupó y de paso a su abuela, *si, como no* pensaba Ron con ironía.
Harry animó a Ginny a que comenzara a leer, entre más rápido mejor.
Se acercaba la Navidad. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve.
- Eso solo invita a batirse en peleas de nieve – decían los Prewetts con mirada maliciosa.
- Eso solo invita a una visita a la enfermería a causa de un resfriado – les reñía Molly
El lago estaba sólidamente congelado y los gemelos Weasley fueron castigados por hechizar varias bolas de nieve para que siguieran a Quirrell y lo golpearan en la parte de atrás de su turbante. 
- Chicos, tienen que respetar a su profesor – les reprendía Arthur. Los gemelos le mostraron su mejor sonrisa inocente que ni los Slytherins amargados creyeron, es decir, Lucius y Snape.
- Ya quiero ver sus caras cuando sepan quien estaba debajo del turbante – le decía Ron
- No les afectará en nada Ronald, la que lo pasará mal será Molly – Harry estaba de acuerdo con Hermione
Las pocas lechuzas que habían podido llegar a través del cielo tormentoso para dejar el correo tuvieron que quedar al cuidado de Hagrid hasta recuperarse, antes de volar otra vez.  *pobrecitas* pensaban los que tenían corazón de pollo Todos estaban impacientes de que empezaran las vacaciones. Mientras que la sala común de Gryffindor y el Gran Comedor tenían las chimeneas encendidas, los pasillos, llenos de corrientes de aire, se habían vuelto helados, y un viento cruel golpeaba las ventanas de las aulas. Lo peor de todo eran las clases del profesor Snape, abajo en las mazmorras, en donde la respiración subía como niebla y los hacía mantenerse lo más cerca posible de sus calderos calientes.
- El frío de las mazmorras es insoportable – decía Tonks, todos asentían afirmando lo dicho por la metamorfomaga.
- Y si sumamos un profesor anti-leones se vuelve peor – le añadía Charlie, los del futuro estuvieron de acuerdo con el pelirrojo.
Los leones de la sala fulminaron con la mirada a Snape que ya se estaba comenzando a hartar.
—Me da mucha lástima — dijo Draco Malfoy, en una de las clases de Pociones— toda esa gente que tendrá que quedarse a pasar la Navidad en Hogwarts, porque no los quieren en sus casas—. Mientras hablaba, miraba en dirección a Harry
- De verdad hijo, no puedes ser tan cruel – le reprendía Narcissa
- Pero ellos también me molestaban – se defendía como niño chiquito señalando a sus archi-rivales que se estaban divirtiendo de lo lindo.
- Tu eres el que les busca pelea – le dijo su novia, divertida por el mini berrinche de su novio.
Para molestia de Draco, Harry y Ron asentían vigorosamente a lo que había dicho Astoria. Lucius no entendía porque Narcissa reprendía a su hijo, si solo estaba molestando a un mestizo y un traidor.
Crabbe y Goyle lanzaron risitas burlonas. Harry, que estaba pesando polvo de espinas de pez león, no les hizo caso.
- Bien hecho cachorrito, no dejes que las serpientes te molesten – Regulus, Dorea, Andrómeda y Narcissa miraron mal a SiriusMayor.
Después del partido de quidditch, Malfoy se había vuelto más desagradable que nunca. 
- ¿Aún más? – les cuestionaba Astoria, lo dos chicos del trio asintieron con la cabeza.
- Hoy te levantaste con ganas de molestarme o que – le reprochaba Draco
Disgustado por la derrota de Slytherin, había tratado de hacer que todos se rieran diciendo que un sapo con una gran boca podía reemplazar a Harry como buscador.
- Es cierto, olvidamos decirles que Harry atrapó su primera snitch con la boca –
- Después de mantenerse en su escoba cuando esta intentaba derribarlo –
Decir que había un poco de orgullo en las voces de Canuto y James era quedarse cortos para alegría del azabache.
- No debería sorprenderte hijo, los Potter tenemos talento natural para volar en escoba – dijo con arrogancia, ganándose un golpe de su esposa – y también tu madre volaba bien.
Pero entonces se dio cuenta de que nadie lo encontraba gracioso, porque estaban muy impresionados por la forma en que Harry se había mantenido en su escoba.
- Si si, fue impresionante blah blah blah – decía el rubio, muchos se rieron por la forma en que lo dijo
Así que Malfoy; celoso y enfadado, había vuelto a fastidiar a Harry por no tener una familia apropiada. 
La mayoría fulminaban mal al libro como si el pequelo Malfoy se encntrara dentro de él, Draco internamente agradecía que esas miradas no fueran para él.
Era verdad que Harry no iría a Privet Drive para las fiestas. La profesora McGonagall había pasado la semana antes, haciendo una lista de los alumnos que iban a quedarse allí para Navidad, y Harry puso su nombre de inmediato. Y no se sentía triste, ya que probablemente ésa sería la mejor Navidad de su vida. 
- La mejor navidad que recuerdes, porque para este año planeábamos una fiesta, que, aunque iba a ser pequeña porque nos estábamos ocultando, estoy segura de que iba a ser muy buena. –
- Lo fue Lily –
- Concuerdo con Remus, fue muy divertido ver a Harry gateando hacia el árbol de navidad y casi tirarlo por jalar las esferas – le dijo Sirius, causando una sonrisa en los cinco Potters
Ron y sus hermanos también se quedaban, porque el señor y la señora Weasley se marchaban a Rumania, a visitar a Charles.
- Es Charlie, y los extrañé mucho en esa navidad –
- Tenias solo medio año de haberte ido Charlie – le aclaró Percy
- Pues aun así los extrañé – le dijo el otro sacándole la lengua a su hermano menor que a veces parecía el mayor.
Cuando abandonaron los calabozos, al finalizar la clase de Pociones, encontraron un gran abeto que ocupaba el extremo del pasillo. Dos enormes pies aparecían por debajo del árbol y un gran resoplido les indicó que Hagrid estaba detrás de él.
Hagrid se ruborizó.
—Hola, Hagrid. ¿Necesitas ayuda? —preguntó Ron, metiendo la cabeza entre las ramas.
—No, va todo bien. Gracias, Ron.
—¿Te importaría quitarte de en medio? —La voz fría y gangosa de Malfoy llegó desde atrás
- Mi voz no es gangosa Potter -  
- En ese entonces si lo era Malfoy -
—. ¿Estás tratando de ganar algún dinero extra, Weasley? Supongo que quieres ser guardabosques cuando salgas de Hogwarts... Esa choza de Hagrid debe de parecerte un palacio, comparada con la casa de tu familia. 
- Ey con la madriguera no te metas - dijeron los Prewetts
Ron se lanzó contra Malfoy justo cuando aparecía Snape en lo alto de las escaleras.
—¡WEASLEY!
Ron soltó el cuello de la túnica de Malfoy.
—Lo han provocado, profesor Snape —dijo Hagrid, sacando su gran cabeza peluda por encima del árbol—. Malfoy estaba insultando a su familia. 
-Por lo que debe ser amonestado según las reglas - dijo Tonks
—Lo que sea, pero pelear está contra las reglas de Hogwarts, Hagrid —dijo Snape con voz amable
*Snape con voz amable* se imaginaban todos
— Cinco puntos menos para Gryffindor; Weasley, y agradece que no sean más. Y ahora marchaos todos. Malfoy, Crabbe y Goyle pasaron bruscamente, sonriendo con presunción.
- Debiste restar puntos también a Slytherin Severus - le dijo Lily. Los labios de McGonagall estaban en línea recta, señal de que no le había gustado el actuar del futuro profesor
- Descuiden, ya nos habíamos acostumbrado a cosas como esa, no era un secreto que Snape nunca castigaba a los de su casa - decía Hannah
- Pero siempre se ensañaba más con los Gryffindors - se quejaban todos los leones del futuro
- Lo dicen los que recibieron más de doscientos puntos al final de ese año - le susurraba Draco a su novia que si bien aun no entraba a Hogwarts en ese ao, su hermana Daphne le había explicado.
—Voy a atraparlo —dijo Ron, sacando los dientes ante la espalda de Malfoy—. Uno de estos días lo atraparé...
—Los detesto a los dos —añadió Harry—. A Malfoy y a Snape.
*Padre e hijo por igual* pensaba Snape, Lily se sentía mal que su amigo de la infancia tratará así así su hijo y Harry pensaba que, si bien ya no lo detestaba ni nada, no iba a olvidar su trato en Hogwarts.
—Vamos, arriba el ánimo, ya es casi Navidad —dijo Hagrid—. Os voy a decir qué haremos: venid conmigo al Gran Comedor; está precioso.
- No sé si es mejor Halloween o Navidad - decía Neville
- Navidad - le respondió la mayoría
Así que los tres siguieron a Hagrid y su abeto hasta el Gran Comedor, donde la profesora McGonagall y el profesor Flitwick estaban ocupados en la decoración.
Los bromistas de la sala aplaudían fervientemente a sus profesores, los que lucían entre orgullosos e irritados.
El salón estaba espectacular. Guirnaldas de muérdago y acebo colgaban de las paredes, y no menos de doce árboles de Navidad estaban distribuidos por el lugar, algunos brillando con pequeños carámbanos, otros con cientos de velas.
- No digo que no debamos pasar Navidad con nuestras familias, pero no te puedes graduar de Hogwarts sin haber pasado una Navidad aquí –
- Bien dicho McKinnon – le festejó Sirius, la rubia solo rodó los ojos.
—¿Cuántos días os quedan para las vacaciones? —preguntó Hagrid.
—Sólo uno —respondió Hermione—. Y eso me recuerda... Harry, Ron, nos queda media hora para el almuerzo, deberíamos ir a la biblioteca.
- Biblioteca en vísperas navideñas, ese es muy deprimente - le decía el señor Potter a la amiga de su MiniJames 
- Era necesario –
- Creo saber qué es lo que buscan, pero si no tienen ni una idea de quien es, no encontraran un libro adecuado – le dijo su abuela
- Ese consejo nos hubiera servido en ese entonces – decía Hermione frustrada
—Sí, claro, tienes razón — dijo Ron,
- Quien eras y que habías hecho con Ronald Weasley – decían Fred y George asombrados
obligándose a apartar la vista del profesor Flitwick, que sacaba burbujas doradas de su varita, para ponerlas en las ramas del árbol nuevo.
—¿La biblioteca? —preguntó Hagrid, acompañándolos hasta la puerta—. ¿Justo antes de las fiestas? Un poco triste, ¿no creéis?
- Es exactamente lo que estoy diciendo -
—Oh, no es un trabajo —explicó alegremente Harry
- ¿Alegremente Harry? -
- Si mamá, porque si fuera un trabajo no estaría alegre de hacerlo justo antes de navidad, por muy estudioso que fuera –
- Lily, tienes que admitir que ni tu hacías deberes en navidad – le recordó James antes de que se pusiera a regañar a su hijo por una simplicidad como esa.
 —. Desde que mencionaste a Nicolás Flamel, estamos tratando de averiguar quién es.
- Eso no le va a gustar a Hagrid - , - Eso no me va a gustar nada – dijeron Charlie y Hagrid al mismo tiempo.
- ¿Entonces no lo encontraron en la biblioteca? – preguntó Tonks
- Deja que no lo hayan encontrado, fueron a la biblioteca en navidad por nada – decía Ted
- Si lo encontramos, pero no en la biblioteca… - comenzó a decir Harry - …bueno, algo así –
Eso dejo a los del pasado aún más confundidos y pensando que solo se entendían entre ellos tres.
—¿Qué? —Hagrid parecía impresionado—. Escuchadme... Ya os lo dije... No os metáis. No tiene nada que ver con vosotros lo que custodia ese perro.
- Muy tarde para eso Hagrid, ya tienen curiosidad y no van a parar – le dijo Flitwick
—Nosotros queremos saber quién es Nicolás Flamel, eso es todo —dijo Hermione.
- Exacto, es solo por propósito educativo – dijo Hermione
—Salvo que quieras ahorrarnos el trabajo —añadió Harry—. Ya hemos buscado en miles de libros y no hemos podido encontrar nada... Si nos das una pista... Yo sé que leí su nombre en algún lado.
- Lo peor es no recordar donde, es como una recordadora, te recuerda que olvidaste algo, pero no te dice que, es ilógico – decía Neville
- Tu recordadora tuvo una buena función y una parte importante en la historia – todos miraron a Harry como si se le hubiera ido la cabeza – si no fuera por tu recordadora no hubiera entrado al equipo de quidditch, Malfoy no me hubiera retado a duelo, no hubiera ido a parar al pasillo del tercer piso con ese perro y no hubiéramos sabido que algo resguardaban en el castillo – terminó de explicar Harry sin pensar que lo que había dicho había sonado rebuscado.
—No voy a deciros nada —dijo Hagrid con firmeza.
- Me gustaría saber Hagrid, cuento te duro esa firmeza –
- No lo sé profesora McGonagall, eso aun no me ha pasado – algunos en la sala se rieron aprobando su respuesta, otros pensaron que era muy atrevido contestarle a McGonagall
—Entonces tendremos que descubrirlo nosotros —dijo Ron. Dejaron a Hagrid malhumorado y fueron rápidamente a la biblioteca.
- Hagrid, siempre se queda de mal humor cuando sabe que los alumnos están haciendo algo que no deben y encima no le hacen caso – dijo Frank
Habían estado buscando el nombre de Flamel desde que a Hagrid se le escapó, porque ¿de qué otra manera podían averiguar lo que quería robar Snape?
- Pero Hermione le llamó propósitos educativos – decía Dorcas con burla ruborizando a la castaña
- Educativo se deriva de educar, que significa proporcionar conocimientos o habilidades, así que teóricamente si es un propósito educativo.
- Bien, después de que mi hermano se tragara un diccionario, puedes seguir Ginny – dijo Sirius antes de que Dorcas saltara a golpear a su hermano, si las miradas mataran.
El problema era la dificultad de buscar; sin saber qué podía haber hecho Flamel para figurar en un libro.
- Y una biblioteca con miles de libros no ayudaba, créanme –
La mayoría le dieron la razón a la chica.
No estaba en Grandes magos del siglo XX, ni en Notables nombres de la magia de nuestro tiempo; tampoco figuraba en Importantes descubrimientos en la magia moderna
- Magia moderna… en ese no lo encontraran – decía Dorea que en esos momentos tenía al BebéHarry en sus piernas, una monada el bebé.
…ni en Un estudio del reciente desarrollo de la hechicería.
- En ese mucho menos – dijo divertido Dumbledore
Y, además, por supuesto, estaba el tamaño de la biblioteca, miles y miles de libros, miles de estantes, cientos de estrechas filas...
El trio lucia frustrado.
- La navidad adelantada de Hermione – decía Bill
- La verdad es que se lo tomo muy enserio – dijo Harry recibiendo un golpe de la castaña
Hermione sacó una lista de títulos y temas que había decidido investigar;
- Si, sus navidades adelantadas – se reían lo Prewetts
mientras Ron se paseaba entre una fila de libros y los sacaba al azar.
- Agsí nunca encontgagas nada Gon - le decía Fleur
Harry se acercó a la Sección Prohibida. Se había preguntado si Flamel no estaría allí. Pero por desgracia, hacía falta un permiso especial, firmado por un profesor, para mirar alguno de los libros de aquella sección, y sabía que no iba a conseguirlo.
- Ningún profesor sería tan idiota como para firmar un permiso de esos a unos alumnos de grados inferiores - decía Remus
El trio sonrió. Ya querían ver como reaccionaba Remus ante el inepto que tuvieron de profesor en segundo año.
- Esa sonrisa quiere decir que si les firmaron un permiso - preguntaba Sprout - díganme que no fui yo.
- No profesora, siempre hay otras maneras para investigar - dijo Harry. Algo le decía a James que iba a disfrutar esas maneras de las que hablaba su hijo.
Allí estaban los libros con la poderosa Magia del Lado Oscuro, que nunca se enseñaba en Hogwarts y que sólo leían los alumnos mayores, que estudiaban cursos avanzados de Defensa Contra las Artes Oscuras.
- Exactamente, incluso en cuarto año es complicado que te firmen un permiso - decía Percy
— ¿Qué estás buscando, muchacho?
— Nada — respondió Harry.
- Y ahora te echaran de la biblioteca - le dijo su madre
La señora Pince, la bibliotecaria, empuñó un plumero ante su cara.
—Entonces, mejor que te vayas. ¡Vamos, fuera!
- No eres muy bueno para inventar excusas hijo -
- No te preocupes Cornamenta, mejorará con el tiempo - Harry pensó que su padrino quería quedarse sin ahijado. Lily miro mal a su hijo.
Harry salió de la biblioteca, deseando haber sido más rápido en inventarse algo. Él, Ron y Hermione se habían puesto de acuerdo en que era mejor no consultar a la señora Pince sobre Flamel. Estaban seguros de que ella podría decírselo, pero no podían arriesgarse a que Snape se enterara de lo que estaban buscando.
- Acaso todo el libro pensaron que era yo - pregunto ya exasperado Snape
- Si - respondieron los tres algo apenados.
Harry los esperó en el pasillo, para ver si los otros habían encontrado algo, pero no tenía muchas esperanzas. Después de todo, buscaban sólo desde hacía quince días y en los pocos momentos libres, así que no era raro que no encontraran nada.
- ¿Y cómo lo encontraron? - les preguntaron los gemelos Weasley  
Los tres se miraron entre si - no les vamos a decir - dijeron al mismo tiempo.
Lo que realmente necesitaban era una buena investigación, sin la señora Pince pegada a sus nucas.
Cinco minutos más tarde, Ron y Hermione aparecieron negando con la cabeza. Se marcharon a almorzar.
- Es que Ron empezó a decir que ya tenía hambre - se excusó Hermione causando risas en algunos
—Vais a seguir buscando cuando yo no esté, ¿verdad? —dijo Hermione—. Si
encontráis algo, enviadme una lechuza.
Hermione apretó las rodillas d sus amigos, de verdad había esperado esa lechuza, Ginny reía el sufrimiento de su novio y hermano.
—Y tú podrás preguntarles a tus padres si saben quién es Flamel — dijo Ron — Preguntarles a ellos no tendrá riesgos.
—Ningún riesgo, ya que ambos son dentistas —respondió Hermione.
- ¿Que son los detistas? – Molly negaba con la cabeza ante las preguntas de su marido.
- Son como sanadores que cuidan los dientes Sr Weasley -
- Eso suena peligroso – dijeron varios
Cuando comenzaron las vacaciones, Ron y Harry tuvieron mucho tiempo para pensar en Flamel.  Tenían el dormitorio para ellos y la sala común estaba mucho más vacía que de costumbre, así que podían elegir los mejores sillones frente al fuego.
- Porque al ser mocosos de primero, los más grandes nos los ganaban – se quejaba Ron
- No escuché que te quejaras cuando eras de los grandes Ronald –
- Todos los de primero deben pasar por eso Hermione –
- Entonces no te estés quejando –
- Ginny sigue por favor, si no estos no paran – Hermione y Ron dirigieron sus miradas de cuchillos a Harry, pero él estaba muy cómodo abrazando a Ginny mientras esta retomaba la lectura como para darse cuenta.
 Se quedaban comiendo todo lo que podían pinchar en un tenedor de tostar (pan, buñuelos, melcochas) y planeaban formas de hacer que expulsaran a Malfoy, muy divertidas, pero imposibles de llevar a cabo. 
Los dos amigos se miraron divertidos - que buenos tiempos – suspiraban los dos. Lily y James estaban contentos de que su hijo haya encontrado un buen amigo.
- Tu ni digas nada que hacías lo mismo – le aconsejó Astoria a Draco
Ron también comenzó a enseñar a Harry a jugar al ajedrez mágico.
- No eres amigo de Ron si nunca perdiste desastrosamente en el intento – dijo Bill
- A Bill aún le duele en él orgullo que su hermanito de nueve años le haya ganado cinco veces seguidas cuando estaba recién graduado con las mejores notas del colegio -  
- Gracias Charlie, por contar tan humillante anécdota – Charlie le sonrió a su hermano mayor y como si no hubiera entendido el sarcasmo le dijo un “cuando quieras” haciendo reír a los de la sala.
Era igual que el de los muggles, salvo que las piezas estaban vivas, lo que lo hacía muy parecido a dirigir un ejército en una batalla. El juego de Ron era muy antiguo y estaba gastado.
- Tú y tu manía por fijarte en todos los detalles – le medio reprochó en broma Ron
- Pero en el caso de ajedrez es mucho mejor que el juego gastado, las piezas te obedecen mejor – decía el abuelo Potter
- Ese debe ser el secreto de mi hijo entonces –
- No papá, porque a Bill le gané con ese mismo juego que en ese entonces había pertenecido más tiempo a él que a mí, después de eso se me quedo definitivamente – reía con suficiencia mientras Bill gruñía.
Como todo lo que tenía, había pertenecido a alguien de su familia, en este caso a su abuelo.
- Abuelo… ¿no tendrás un juego de ajedrez que me regales? –
- Claro, cuando cambiemos todo este relajo te lo daré –
- Como si así me fueras a ganar – se mofaba Ron
- Deja que por lo menos haga el intento – defendía Ginny a Harry, el cual no supo si el comentario había sido bueno o malo.
Sin embargo, las piezas de ajedrez viejas no eran una desventaja. Ron las conocía tan bien que nunca tenía problemas en hacerles hacer lo que quería.
Harry fantaseaba con su futuro juego de ajedrez regalado por su abue.
Harry jugó con el ajedrez que Seamus Finnigan le había prestado, y las piezas no confiaron en él. Él todavía no era muy buen jugador, y las piezas le daban distintos consejos y lo confundían, diciendo, por ejemplo: «No me envíes a mí. ¿No ves el caballo? Muévelo a él, podemos permitirnos perderlo».
- Eso es de barbaros – decía Hannah 
- Lo mejor es ignorarlas Harry, así ellas te tendrán que hacer caso – le decía Lunático – tal vez con más practica puedas ganarle.
- No lo entienden, de verdad que Ron es el mejor jugador de ajedrez que ha pisado Hogwarts, Hermione y yo nunca le hemos podido ganar –
- Es verdad, Terry Boot y Padma Patil, de Ravenclaw, que eran compañeros de Ron y dos de los mejores estudiantes de ese curso nunca pudieron ganarle, siempre se quejaban de eso en nuestra sala común – habló Luna sorprendiendo a varios.
- Mi padre, Septimus Weasley era un maestro del ajedrez, podría decirse que lo trae en la sangre – dijo Arthur sonriéndole a su hijo que a pesar de que sabía que era bueno y presumía de ello se estaba comenzando a ruborizar.
- Solo esperen unos capítulos más y verán lo bueno que es – dijo Harry zanjando el tema. Ginny siguió leyendo.
En la víspera de Navidad, Harry se fue a la cama, deseoso de que llegara el día siguiente, pensando en toda la diversión y comida que lo aguardaban, pero sin esperar ningún regalo.
Los ánimos decayeron un poco, y en los abuelos de Harry aún más, a Tonks el cabello se puso de un gris deprimente.
- Tendrás montones de regalos – le dijeron James y Charlus
- Pero sin exagerar – les advirtieron Lily y Dorea
*A mí no me advirtieron nada* le decía Sirius solo moviendo sus labios, esto causó risas en el trio de oro y Ginny.
Cuando al día siguiente se despertó temprano, lo primero que vio fue unos cuantos paquetes a los pies de su cama.
- Les dije fui feliz desde el momento en que me llegó la carta –
- ¿Mi hermana te mandó algo? – Lily temía la respuesta quería pensar que su hermana sería capaz de mandarle algo.
- Me mandó el regalo de Ron – dijo Harry sonriendo sacándole una carcajada a Ron – ya lo verán – les dijo el pelirrojo.
—¡Feliz Navidad! —lo saludó medio dormido Ron, mientras Harry saltaba de la cama y se ponía la bata.
- ¡Feliz navidad! – exclamaban los bromistas de la sala y unos cuantos más, Fred y George hicieron explotar unos petardos Weasley arrancando aplausos de casi toda la sala.
- Mejor ni pregunto de dónde sacaron esas cosas – le decía Molly a Arthur
—Para ti también —contestó Harry—. ¡Mira esto! ¡Me han enviado regalos!
—¿Qué esperabas, nabos? —dijo Ron, volviéndose hacia sus propios paquetes, que eran más numerosos que los de Harry.
- Ventajas de ser una familia numerosa… ¿Qué? – preguntó al ver que casi todos le miraban
- Es que nos asombra tu falta de tacto -  le dijo Marlene
- Si, creo que hasta una roca tiene más sensibilidad que tu –
- Eso Dorcas, es lo que le he repetido cienos de veces – decía con pesadez Hermione    
Harry cogió el paquete que estaba más arriba. Estaba envuelto en papel de embalar y tenía escrito: «Para Harry de Hagrid».
- Gracias por cuidar de nuestro nieto Hagrid – le decía Dorea
- No es nada – decía este mientras sonreía a Harry
Contenía una flauta de madera, toscamente trabajada. Era evidente que Hagrid la había hecho. Harry sopló y la flauta emitió un sonido parecido al canto de la lechuza.
- Y esas miradas cómplices son porque… - Edgar sorprendió al trio.
- No, por nada – dijeron los tres al mismo tiempo. Nadie les creyó
El segundo, muy pequeño, contenía una nota. «Recibimos tu mensaje y te mandamos tu regalo de Navidad. De tío Vernon y tía Petunia.» Pegada a la nota estaba una moneda de cincuenta peniques.
- Que detalle tan mas… - Lily se contuvo.
- Miserables, y esto seguro que en años anteriores fue parecido ¿verdad Harry? -  
- Algo así – Snape intentaba no sentir lastima por el hijo de Potter, pero le estaba constando trabajo.
—Qué detalle —comentó Harry.
Ron estaba fascinado con los cincuenta peniques.
—¡Qué raro! —dijo— ¡Qué forma! ¿Esto es dinero?
- Hijo de tu padre tenías que ser – musitaba Molly sonriéndole a su niño con cariño.
- ¿Como son? –
- Es como un sickle pero no es completamente circular – a Arthur le brillaban sus ojos de emoción.
—Puedes quedarte con ella — dijo Harry, riendo ante el placer de Ron
- Y eso que no habías conocido a papá - le dijo Percy
- Si, mis conocimientos del mundo muggle facilitaron que Arthur me aceptara como yerno – Harry recibió un golpe de Ginny
— Hagrid, mis tíos... ¿Quién me ha enviado éste? —Creo que sé de quién es ése — dijo Ron, algo rojo y señalando un paquete deforme
Los dos mayores de los hermanos Weasley sonrieron con compresión.
— Mi madre. Le dije que creías que nadie te regalaría nada y... oh, no — gruñó—, te ha hecho un jersey Weasley.
Harry abrió el paquete y encontró un jersey tejido a mano, grueso y color verde esmeralda, y una gran caja de pastel de chocolate casero. 
- No agradezcan, estoy segura de que lo aré con mucho gusto – dijo Molly sonriente al ver que los dos matrimonios Potters, merodeadores incluidos iban a deshacerse en agradecimientos.
—Cada año nos teje un jersey —dijo Ron, desenvolviendo su paquete— y el mío siempre es rojo oscuro.
- Oh… por favor dime que no confundo los gustos de colores de mis hijos –
- No te preocupes mamá, igual son muy abrigadores, no me hagas mucho caso, tenía once años – esa respuesta no le gustó a Molly
—Es muy amable de parte de tu madre —dijo Harry probando el pastel, que era delicioso.
Hagrid pensó que debía pedirle clases de cocina a la mayor de los Weasley
El siguiente regalo también tenía golosinas, una gran caja de ranas de chocolate, de parte de Hermione.
Le quedaba el último.
- Dicen que lo último siempre es lo mejor –
- A que te refieres – le cuestionó Hestia
- Digamos que la profesora McGonagall entenderá muchas cosas – dijo como quien no quiere la cosa causando más confusión en la sala y risas divertidas de Sirius y Remus – Ginny sigue leyendo para que entiendan.
Harry lo cogió y notó que era muy ligero. Lo desenvolvió.
Algo fluido y de color gris plateado se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando. Ron bufó.
Charlus sonrió al igual que Dorea.
Los merodeadores del pasado estaban que bailaban y brincaban en círculos de alegría mientras que James gritaba *LA TIENE* *LA TIENE* *LA TIENE*.
Los gemelos Prewetts se unieron a su baile a pesar de que no entendían ni un pepino. Lily negaba divertida con la cabeza y los del pasado de la sala no entendían ni rábano.
- ¿Qué es lo que tiene? – preguntaba McGonagall cansada de tanto show
- Mi hijo Minnie, Cornamenta 2.0, heredero de los Potter, heredero de un merodeador, ahijado de uno y sobrino de otro tiene uno de nuestros más grandes secretos, una reliquia familiar – terminó con una sonrisa de oreja a oreja – espero que le des un buen uso – le dijo con voz solemne a su hijo el cual sintió seriamente siguiéndole el juego a su papá.
Albus sonrió y le pidió con la mirada a Ginny que siguiera leyendo para que todos entendieran.
—Había oído hablar de esto —dijo con voz ronca, dejando caer la caja de grageas de todos los sabores, regalo de Hermione—. Si es lo que pienso, es algo verdaderamente raro y valioso.
- De verdad que debe ser raro y valioso entonces, si dejaste caer un regalo de Hermione – le dijo Alice
- Oh créame, eso vale oro -
—¿Qué es?
Harry cogió el género brillante y plateado. El tocarlo producía una sensación extraña, como si fuera agua convertida en tejido.
Charlus, James y Harry sonreían embelesados.
—Es una capa invisible — dijo Ron, con una expresión de temor reverencial
McGonagall abrió los ojos sorprendida, al igual que Flitwick y Sprout.
- ¡Por eso era difícil descubrirlos en los pasillos! – exclamaba la profesora de transformaciones – Albus, ¿tú sabias de esto? – pero Dumbledore se hizo que le hablaba un pajarito y no respondió
- Pero las capas invisibles se desgastan con el tiempo, no puede ser la misma que tenía James en Hogwarts –
- Veras Frank, esa capa no es cualquier capa, es una reliquia de la familia Potter, pasa de generación en generación y siempre ha funcionado a la perfección – le aclaró Charlus al auror.
Algo hizo clic en la cabeza de Draco y señalando a Harry le gritó - ¡ASI FUE COMO LOGRASTE IR A… - pero Hermione le lanzó un Silencio no verbal.
- Mejor sigue leyendo Ginny – recomendó la castaña.
Ginny continuó no sin antes escuchar unos *la tiene* *la tiene* de James a su esposa.
—. Estoy seguro... Pruébatela.
Harry se puso la capa sobre los hombros y Ron lanzó un grito.
—¡Lo es! ¡Mira abajo!
Harry se miró los pies, pero ya no estaban. Se dirigió al espejo. Efectivamente: su reflejo lo miraba, pero sólo su cabeza suspendida en el aire, porque su cuerpo era totalmente invisible. Se puso la capa sobre la cabeza y su imagen desapareció por completo.
- Pero… ¿Quién te la envió? – preguntó Dorea ya que su esposo e hijo no estaban en condiciones de preguntar
- Aparecerá al final del capítulo según recuerdo -
—¡Hay una nota! —dijo de pronto Ron—. ¡Ha caído una nota!
Harry se quitó la capa y cogió la nota. La caligrafía, fina y llena de curvas, era desconocida para él. Decía:

Tu padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que te sea devuelto. Utilízalo bien.
Una muy Feliz Navidad para ti.

No tenía firma. Harry contempló la nota. Ron admiraba la capa.
- Ya dije que valía oro – dijo encogiéndose de hombros
- Tienen Hogwarts a su competa disposición ahora – decía Canuto - pues hacer lo que quieras, merodear por el castillo, ir a las cocinas, ir a Hogsmade o al baño de prefectas – dijo alzando las cejas en modo sugerente.
- ¡Tiene once años animal! – le gritó Marlene arrojándole un objeto no especificado.
—Yo daría cualquier cosa por tener una —dijo—. Lo que sea. ¿Qué te sucede?
—Nada —dijo Harry. Se sentía muy extraño. ¿Quién le había enviado la capa? ¿Realmente había pertenecido a su padre?
- Claro que me perteneció - James ya estaba calmado – me hubiera gustado ser yo quien te la diera el primero de septiembre, pero me alegra que la tengas.
- Gracias papá – Harry esperaba que pudieran cambiar algo, ya se estaba acostumbrando a decir esa palabra
Antes de que pudiera decir o pensar algo, la puerta del dormitorio se abrió de golpe y Fred y George Weasley entraron. Harry escondió rápidamente la capa. No se sentía con ganas de compartirla con nadie más.
- Lo siento chicos, de verdad –
- No te preocupes enano – dijo Fred
- Si, sin rencores – habló George
- Pero ustedes me dieron lo que ya saben en tercero –
- Porque tú lo necesitabas, nosotros no necesitábamos la capa teniendo lo que te dimos en tercero –
-dijeron los dos perfectamente coordinados.
- ¿Alguien entendió? – preguntó Regulus, sorprendentemente casi todos los del futuro levantaron la mano como niños en clase.
- Tercer libro – dijo Remus
- Los van a amar - les dijo Sirius a James, MiniLunático y a su MiniYo señalando a los gemelos.
—¡Feliz Navidad!
—¡Eh, mira! ¡A Harry también le han regalado un jersey Weasley! —
Fred y George llevaban jerséis azules, uno con una gran letra F y el otro con la G.
—El de Harry es mejor que el nuestro —dijo Fred cogiendo el jersey de Harry—. Es evidente que se esmera más cuando no es para la familia.
Molly se ruborizó.
- Nuestra hermanita se quiere ganar a su yerno Fideon – Harry y Ginny se besaron.
- Completamente de acuerdo Gabian – Ahora Molly parecía rábano en insolación.
- ¡Cállense los dos! –
- SI Molly – respondieron pálidos y asustados
—¿Por qué no te has puesto el tuyo, Ron? —quiso saber George—. Vamos, pruébatelo, son bonitos y abrigan.
—Detesto el rojo oscuro —se quejó Ron, mientras se lo pasaba por la cabeza.
Molly cambio su expresión enojada por una de disculpa para su hijo.
—No tenéis la inicial en los vuestros —observó George—. Supongo que ella piensa que no os vais a olvidar de vuestros nombres. Pero nosotros no somos estúpidos... Sabemos muy bien que nos llamamos Gred y Feorge.
- Estamos orgullosos – dijeron sus tíos, los gemelos hacían reverencias a sus tíos.
- Lily quiero que tengamos gemelos – decía James completamente serio, Lily se puso más roja que su cabello - …y que se llamen Oliver y Alexis, para que se hagan llamar Aliver y Olexis… - Varias carcajadas se escucharon en la sala mientras James seguía con su fantasiosa y según él, maravillosa idea - … no es como si nos faltara practica para ser sinceros.
- ¡JAMES! –
- ¡PAPÁ! –
Fueron los gritos de Lily, Dorea y Harry.
- ¿Eso es un no? – preguntó el papá de Harry inocentemente.
- Yo quiero hermanos – James casi se lana a abrazar y besar a su pequeño Bambi.
- Ya veremos – dijo Lily tratando de evitar las miradas burlonas de sus amigas, Alice, Marlene, Dorcas y Hestia y suplicándole con la mirada a su nuera que continuara.
—¿Qué es todo ese ruido?
Percy Weasley asomó la cabeza a través de la puerta, con aire de desaprobación.
Era evidente que había ido desenvolviendo sus regalos por el camino, porque también tenía un jersey bajo el brazo, que Fred vio.
—¡P de prefecto! Pruébatelo, Percy, vamos, todos nos lo hemos puesto, hasta Harry tiene uno.
—Yo... no... quiero —dijo Percy, con firmeza, mientras los gemelos le metían el jersey por la cabeza, tirándole las gafas al suelo.
Los hermanos Wesley miraron mal a su hermano.
- No es que no me guste mamá, me lo iba a poner, pero es que los gemelos siempre tiran mis gafas al hacer eso – se explicaba, después de lo que pasó en la guerra Percy no quería hacer sufrir a su madre, ella pareció entenderlo porque borro su expresión dolida.
—Y hoy no te sentarás con los prefectos —dijo George—. La Navidad es para pasarla en familia.
- ¡Así se habla! – grito Canuto. Regulus esperaba volver a pasar alguna navidad con su hermano.
Muchos no gritaron, pero estaban muy de acuerdo con lo que dijo el gemelo George.
Cogieron a Percy y se lo llevaron de la habitación, con los brazos sujetos por el jersey.
Molly miró mal a sus hijos por tratar así a su hermano.
Harry no había celebrado en su vida una comida de Navidad como aquélla.
- Cinco galeones a que describe toda la comida –
Un centenar de pavos asados, montañas de patatas cocidas y asadas, soperas llenas de guisantes con mantequilla, recipientes de plata con una grasa riquísima y salsa de moras, y muchos huevos sorpresa esparcidos por todas las mesas.
Los hermanos Weasley que se habían quedado en Hogwarts ese año y Harry sonrieron recordando una muy buena navidad.
Estos fantásticos huevos no tenían nada que ver con los flojos artículos de los muggles, que Dudley habitualmente compraba, ni con juguetitos de plástico ni gorritos de papel. Harry tiró uno al suelo y no sólo hizo ¡pum!, sino que estalló como un cañonazo y los envolvió en una nube azul, mientras del interior salían una gorra de contraalmirante y varios ratones blancos, vivos.
*La cena de la Sra. Norris* pensaron algunos
En la Mesa Alta, Dumbledore había reemplazado su sombrero cónico de mago por un bonete floreado, y se reía de un chiste del profesor Flitwick.
- Oh… las cenas de navidad… - exclamaban algunos
A los pavos les siguieron los pudines de Navidad, flameantes. Percy casi se rompió un diente al morder un sickle de plata que estaba en el trozo que le tocó.
Percy se encargó de fulminar con la mirada a sus hermanos y tíos que se estaba burlando de él.
Harry observaba a Hagrid, que cada vez se ponía más rojo y bebía más vino, hasta que finalmente besó a la profesora McGonagall en la mejilla y, para sorpresa de Harry, ella se ruborizó y rió, con el sombrero medio torcido.
Los dos mencionados se ruborizaron por completo al estilo Weasley mientras escuchaban silbidos de parte de los bromistas y de algunos otros atrevidos. McGonagall siquiera era capaz de poner su mirada severa para callarlos.
Cuando Harry finalmente se levantó de la mesa, estaba cargado de cosas de las sorpresas navideñas, y que incluían globos luminosos que no estallaban, un juego de Haga Crecer Sus Propias Verrugas y piezas nuevas de ajedrez.
- Que Gon se encagaga de desgguir – dijo Fleur con una sonrisa
Los ratones blancos habían desaparecido, y Harry tuvo el horrible presentimiento de que iban a terminar siendo la cena de Navidad de la Señora Norris.
- ¿Porque siempre tienes pensamientos fatalistas Harry? – le cuestionaba Hannah, es chico se encogió de hombros.
Harry y los Weasley pasaron una velada muy divertida, con una batalla de bolas de nieve en el parque.
Los susodichos se miraron recordando los buenos tiempos.
Más tarde, helados, húmedos y jadeantes, regresaron a la sala común de Gryffindor para sentarse al lado del fuego.
- Lo bueno es que siempre es muy acogedora – dijo Frank, los Gryffindors de la sala asintieron recordando su sala común. Este capítulo estaba resultando muy nostálgico. 
Allí Harry estrenó su nuevo ajedrez y perdió espectacularmente con Ron.
Charlus se propuso enseñarle a su nieto a jugar ajedrez como Merlin manda.   
Pero sospechaba que no habría perdido de aquella manera si Percy no hubiera tratado de ayudarlo tanto.
Percy miró indignado a Harry.
- Podrás ser muy inteligente Percy – dijo Fred
- Pero eres fatal en el ajedrez – completó George
- Es porque el ajedrez es estrategia, no inteligencia – se encogió de hombros el prefecto pomposo.
Después de un té con bocadillos de pavo, buñuelos, bizcocho borracho y pastel de Navidad,
- Ya me dio hambre – dijeron Ron, Sirius y Canuto  
- Pues se esperan porque acabamos de desayunar – les dijeron Lily y Molly
todos se sintieron tan hartos y soñolientos que no podían hacer otra cosa que irse a la cama; no obstante, permanecieron sentados y observaron a Percy… el mencionado frunció el ceño recordando lo que sus hermanos menores le habían hecho ese día …que perseguía a Fred y George por toda la torre Gryffindor porque le habían robado su insignia de prefecto.
- No sé a quién me recuerdan – dijo Lunático
- Nos declaramos culpables – sonreían Canuto y Cornamenta, este ultimo recibiendo un golpe de Lily.
- ¿Te escondieron la insignia? – Lunático bufaba
- No Harry, los inteligentes que tienes como padre y padrino se la dieron a un escarbato del profesor Kettleburn – le respondió Remus sonriendo divertido.
- ¿Y eso te pone feliz? – le cuestionó Dora
- Lo que me puso feliz fue lo que Lily le hizo cuando se entero ya que el escarbato se llevó también la de ella, además de que hizo un desastre la sala común – terminó de explicar el mayor.
- Los mandé a la enfermería – dijo Lily muy orgullosa causando risas en la sala por las miradas de “sufrimiento” de los dos merodeadores.
Fue el mejor día de Navidad de Harry. Sin embargo, algo daba vueltas en un rincón de su mente.
James olvidó el sufrimiento y le sonrió a su padre.
En cuanto se metió en la cama, pudo pensar libremente en ello: la capa invisible y quién se la había enviado.
- Sigo pensando… ¡¿Dónde carajos están ustedes?! – reclamaba James
- ¡James! Modera tu vocabulario o te lavaré la boca con un fregotego –
- Es que mis amigos no aparecen en la vida de mi hijo, algo raro pasa mamá, uno de ellos siquiera está aquí – decía frustrado, eso inquietó a los abuelos Potter, no podía ser que todos los merodeadores hubieran muerto.
- Los tres aparecen en el tercer libro, es uno donde se aclararán varias de sus dudas – dijo Harry con mirada seria haciendo que su padre se calmara.
- Entonces hay que seguir leyendo – dijo James con determinación, quería saber el destino de sus amigos, aunque por las fachas de los que venían del futuro, no tenia una buena perspectiva.
Ron, harto de pavo y pastel y sin ningún misterio que lo preocupara, se quedó dormido en cuanto corrió las cortinas de su cama.
- Hay como extraño esos tiempos – suspiró el pelirrojo, Hermione quería reñirle por decir algo así pero como estaba de acuerdo con lo que había dicho, se contuvo.
Harry se inclinó a un lado de la cama y sacó la capa. De su padre... Aquello había sido de su padre.
- Mía – dijo James
Dejó que el género corriera por sus manos, más suave que la seda, ligero como el aire. «Utilízalo bien», decía la nota.
- ¡SIIII! El pequeño merodeador saldrá a merodear – festejaba Canuto
- Ay de mi – se quejaba McGonagall
Tenía que probarla. Se deslizó fuera de la cama y se envolvió en la capa. Miró hacia abajo y vio sólo la luz de la luna y las sombras. Era una sensación muy curiosa.
- La magia nunca deja de sorprendernos – dijo Augusta
«Utilízalo bien.»
De pronto, Harry se sintió muy despierto.
- Modo Bambi activado – anunció Sirius causando sonrisas burlonas hacia el azabache que miró mal a su padrino.
Con aquella capa, todo Hogwarts estaba abierto para él. Mientras estaba allí, en la oscuridad y el silencio, la excitación se apoderó de él. Podía ir a cualquier lado con ella, a cualquier lado, y Filch nunca lo sabría.
- Harry… donde se te ocurra salir del castillo… - Lily dejo la frase en el aire
- Tranquila mamá… - Lily sonrió - …primero exploro el castillo y ya después los alrededores – James pensó que su hijo o era muy temerario o era idiota.
- No juegues así conmigo… – reprendió - …o en un futuro le prohibiré a tu padre que te la dé – sentenció. La cara de horror de los tres varones Potter era un poema. Dorea miraba con aprobación a su nuera.
Ron gruñó entre sueños. ¿Debía despertarlo? Algo lo detuvo. La capa de su padre... Sintió que aquella vez (la primera vez) quería utilizarla solo.
Harry se iba a disculpar con Ron, pero…
- Es bastante comprensible, igual y en ese entonces no lo hubiera entendido, pero ahora es diferente – y le chocó los puños a Harry.
Salió cautelosamente del dormitorio, bajó la escalera, cruzó la sala común y pasó por el agujero del retrato.
—¿Quién está ahí? —chilló la Dama Gorda. Harry no dijo nada. Anduvo rápidamente por el pasillo.
- Traumaron a la Dama Gorda – les reclamó Lily y Marlene
- Ya estaba acostumbrada, supongo que lo olvidó – le dijo Sirius
¿Adónde iría? De pronto se detuvo, con el corazón palpitante, y pensó. Y entonces lo supo.
La Sección Prohibida de la biblioteca. Iba a poder leer todo lo que quisiera, para descubrir quién era Flamel. Se ajustó la capa y se dirigió hacia allí.
- Algo muy Potter y algo muy Evans – reía Alice
- Una mezcla perfecta – sonreía orgulloso James
La biblioteca estaba oscura y fantasmal.
- Siempre he pensado que es un lugar terrorífico – dijeron a juego los dos pares de gemelos, para frustración de su hermana/madre.
- Súbita y siniestra – dijo Ron recordando un comentario de Harry de ese año, aunque no recordaba a exactamente de que momento.
Harry encendió una lámpara para ver la fila de libros. La lámpara parecía flotar sola en el aire y hasta el mismo Harry, que sentía su brazo llevándola, tenía miedo.
- Me sentía como cuando me salía de la alacena a robar comida de los Dursley – sonreía Harry
- Tienes un humor bastante negro ¿lo sabias? – le preguntó Ginny
- Es una de las cosas que descubrirás con el tiempo – le sonrió, una sonrisa muy James Potter, definitivamente esta lectura estaba sacando a relucir el lado arrogante de Harry Potter heredado por su padre.
- Las manos donde podamos verlas – les gruñeron Bill y Charlie ganándose una mirada orgullosa de su padre y tíos. La pareja rodó los ojos.
La Sección Prohibida estaba justo en el fondo de la biblioteca. Pasando con cuidado sobre la soga que separaba aquellos libros de los demás, Harry levantó la lámpara para leer los títulos.
No le decían mucho. Las letras doradas formaban palabras en lenguajes que Harry no conocía. Algunos no tenían títulos. Un libro tenía una mancha negra que parecía sangre.
- Lo mas probable es que sea sangre – dijo Regulus
- ¿Y tú como sabes? – le cuestionó Dorcas ignorando la mirada de Hestia y Marlene
- No te imaginas los libros que hay en la biblioteca de la casa Black – le respondió el chico.
A Harry se le erizaron los pelos de la nuca. Tal vez se lo estaba imaginando, tal vez no, pero le pareció que un murmullo salía de los libros, como si supieran que había alguien que no debía estar allí.
- Es que no debes estar allí – le dijeron madre y abuela al mismo tiempo.
- Es bueno que estés en todo muchacho – gruñó el auror Moody
Tenía que empezar por algún lado. Dejó la lámpara con cuidado en el suelo y miró en una estantería buscando un libro de aspecto interesante. Le llamó la atención un volumen grande, negro y plateado. Lo sacó con dificultad, porque era muy pesado y, balanceándolo sobre sus rodillas, lo abrió.
- Con la suerte que tienes seguro que algo pasa –
- Que comes que adivinas Malfoy – dijo Ginny
Un grito desgarrador; espantoso, cortó el silencio... ¡El libro gritaba! Harry lo cerró de golpe, pero el aullido continuaba, en una nota aguda, ininterrumpida.
- En realidad tuvo suerte, hay libros que pueden hacer cosas peores – les dijo Moody, y viniendo de dónde venían las palabras, los lectores no dudaron.
Retrocedió y chocó con la lámpara, que se apagó de inmediato. Aterrado, oyó pasos que se acercaban por el pasillo, metió el volumen en el estante y salió corriendo.
- Soy yo o en todas tus aventuras terminas corriendo – se medió burlaba Edgar
- Soy bueno improvisando, mis planes nunca salen bien –
- Lo bueno es que lo aceptes – dijeron dos voces, *con estos amigos para que quiero a Voldemort* pensaba Harry.
Pasó al lado de Filch casi en la puerta, y los ojos del celador; muy abiertos, miraron a través de Harry. El chico se agachó, pasó por debajo del brazo de Filch y siguió por el pasillo, con los aullidos del libro resonando en sus oídos.
Se detuvo de pronto frente a unas armaduras. Había estado tan ocupado en escapar de la biblioteca que no había prestado atención al camino.
- Hay Harry… - decían varios
- Solo falta que no reconozcas esa parte del castillo le decía Regulus
Tal vez era porque estaba oscuro, pero no reconoció el lugar donde estaba. Había armaduras cerca de la cocina, eso lo sabía, pero debía de estar cinco pisos más arriba.
- Con la suerte de Harry todo puede pasar hermanito – Regulus entendió que las bromas hacia la suerte de los Potter en esos casos son eran solo bromas
—Usted me pidió que le avisara directamente, profesor, si alguien andaba dando vueltas durante la noche, y alguien estuvo en la biblioteca, en la Sección Prohibida.
Harry sintió que se le iba la sangre de la cara. Filch debía de conocer un atajo para llegar a donde él estaba, porque el murmullo de su voz se acercaba cada vez más y, para su horror, el que le contestaba era Snape.
Los cinco merodeadores dejaron escapar una exclamación frustrada.
- Y si la cosa no puede ir peor… aparece el profesor que mas te odia de todo el colegio – Harry sonreía con nerviosismo.
—¿La Sección Prohibida? Bueno, no pueden estar lejos, ya los atraparemos.
- ¿Te atraparon? – le preguntó su padre.
- No, encontré donde esconderme – le dijo Harry
Harry se quedó petrificado, mientras Filch y Snape se acercaban. No podían verlo, por supuesto, pero el pasillo era estrecho y, si se acercaban mucho, iban a chocar con él. La capa no ocultaba su materialidad.
- Eso no le quita que sea perfecta – dijeron Frank y Edgar al mismo tiempo.
Retrocedió lo más silenciosamente que pudo. A la izquierda había una puerta entreabierta. Era su única esperanza.
- Ya olvidaste lo que paso la última vez que entraste a una puerta que estaba cerrada – le reñía Lily
Se deslizó, conteniendo la respiración y tratando de no hacer ruido. Para su alivio, entró en la habitación sin que lo notaran. Pasaron por delante de él y Harry se apoyó contra la pared, respirando profundamente, mientras escuchaba los pasos que se alejaban. Habían estado cerca, muy cerca.
- Tu suerte es muy rara, definitivamente rara – le dijo Tonks
Transcurrieron unos pocos segundos antes de que se fijara en la habitación que lo había ocultado.
- No había otro perro ¿verdad? – le preguntaron asustados sus padres, el chico negó con la cabeza.
- ¿Algo peligroso? – pregunto Molly
- Peligroso hasta cierto punto – dijo algo cabizbajo
- Oh no – susurró Lily abrazándose a James. Algunos no entendieron la reacción de la pelirroja por lo que le pidieron a Ginny que siguiera.
Parecía un aula en desuso. Las sombras de sillas y pupitres amontonados contra las paredes, una papelera invertida y apoyada contra la pared de enfrente... Había algo que parecía no pertenecer allí, como si lo hubieran dejado para quitarlo de en medio.
- O si querían que lo encontrara – le susurro Ron a Hermione la cual solo asintió.
Era un espejo magnífico, alto hasta el techo, con un marco dorado muy trabajado, apoyado en unos soportes que eran como garras. Tenía una inscripción grabada en la parte superior: Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse.
- ¿Eso es un idioma diferente? – pregunto Hannah
- Esto no es tu cara sino de tu corazón el deseo – los que no habían captado que era el espejo voltearon a mirar a Luna – no es un idioma raro, solo esta escrito al revés – explicó, en ese momento todo entendieron a Lily y la expresión de Harry.
 Ya no oía ni a Filch ni a Snape, y Harry no tenía tanto miedo. Se acercó al espejo, deseando mirar para no encontrar su imagen reflejada. Se detuvo frente a él.
Tuvo que llevarse las manos a la boca para no gritar. Giró en redondo. El corazón le latía más furiosamente que cuando el libro había gritado... Porque no sólo se había visto en el espejo, sino que había mucha gente detrás de él.
Lily, Molly, y Dorea miraban a Harry con lágrimas en los ojos. Esta ultima abrazaba a su pequeño nieto bebé como si fuera su mayor tesoro, Charlus la abrazaba a ella y de paso a su pequeño nieto.
Pero la habitación estaba vacía. Respirando agitadamente, volvió a mirar el espejo.
Allí estaba él, reflejado, blanco y con mirada de miedo y allí, reflejados detrás de él, había al menos otros diez. Harry miró por encima del hombro, pero no había nadie allí. ¿O también eran todos invisibles? ¿Estaba en una habitación llena de gente invisible y la trampa del espejo era que los reflejaba, invisibles o no?
- Solo son visibles en tu corazón cariño – le dijo enternecida Lily, Harry no aguantó y con un apretón de manos de Ginny fue y se sentó entre sus padres que le pasaron el brazo por el hombro, uno de cada lado. Charlie fue y se sentó con su hermana.
Miró otra vez al espejo. Una mujer, justo detrás de su reflejo, le sonreía y agitaba la mano.
Lily intentaba contener sus lágrimas, estaba segura de que esa mujer era ella.
Harry levantó una mano y sintió el aire que pasaba. Si ella estaba realmente allí, debía de poder tocarla, sus reflejos estaban tan cerca... Pero sólo sintió aire: ella y los otros existían sólo en el espejo.
- Y en tu corazón, los que nos aman jamás nos dejan y siempre están en nuestro corazón – pocos creyeron que eso había salido de la boca de Sirius Black, pero nadie le dijo nada para respetar un poco el momento familiar de los Potter.
Lunático y Canuto tenían una expresión de aflicción. Pero la de Sirius y Remus era de profundo dolor y un poco de rabia al recordar a la maldita rata. Dora sentada en medio de los dos mayores les abrazaba
Era una mujer muy guapa. Tenía el cabello rojo oscuro y sus ojos... «Sus ojos son como los míos», pensó Harry, acercándose un poco más al espejo. Verde brillante, exactamente la misma forma, pero entonces notó que ella estaba llorando, sonriendo y llorando al mismo tiempo.
Lily abrazo más fuerte a Harry que a pesar de querer llorar se aguantó, tenía que ser fuerte por sus padres.
El hombre alto, delgado y de pelo negro que estaba al lado de ella le pasó el brazo por los hombros. Llevaba gafas y el pelo muy desordenado. Y se le ponía tieso en la nuca, igual que a Harry.
- Te juro hijo, que aré hasta lo imposible por que tu crezcas por lo menos con tu madre – le susurró a su hijo.
Harry estaba tan cerca del espejo que su nariz casi tocaba su reflejo.
—¿Mamá? —susurró—. ¿Papá?
Lily ya no pudo contenerse mas y ahora lloraba a lagrima suelta en el hombro de su hijo.
- No es justo – sollozaba – no es justo que la primera vez que nos veas sea diez años después, siendo que vivías con mi propia hermana – Lily pensó que en verdad no iba a perdonar a Petunia nunca.
Alice, Marlene, Dorcas, Hestia, Hermione, Hannah, Fleur, Ginny, Luna y McGonagall lloraban en silencio, incluso Andrómeda, Augusta, Narcissa junto con algunos hombres tenían lágrimas en los ojos.
- Creceré con lo dos, y con Oliver y Alexis, tal vez una pequeña hermana, junto con mis abuelos – dijo lo suficientemente alto para que sus padres y abuelos lo escucharan, principalmente su padre,
La lectura se reanudo después de unos minutos, aunque Lily aun emitía pequeños sollozos.
Entonces lo miraron, sonriendo. Y lentamente, Harry fue observando los rostros de las otras personas, y vio otro par de ojos verdes como los suyos
- Mi papá – dijo la pelirroja comenzando a calmarse
- Unos ojos hermosos, que nuestro hijo tuvo la suerte de heredar – les susurro James a los dos
otras narices como la suya,
- Esa soy yo – dijo Dorea besando la naricita del pequeño Harry, a pesar de que las demostraciones de cariño le eran muy incomodas no pudo evitar imaginarse las visitas de la abuela y que ella se despidiera así de él.
incluso un hombre pequeño que parecía tener las mismas rodillas nudosas de Harry.
-  Ese es el abuelo/papá – Harry y James hablaron al mismo tiempo.
Estaba mirando a su familia por primera vez en su vida.
- Ya no lloren, por favor – les suplicó Harry besando a su madre en la mejilla.
Los Potter – Evans – añadió Ginny sonriéndole a su suegra sonrieron y agitaron las manos, y Harry permaneció mirándolos anhelante, con las manos apretadas contra el espejo, como si esperara poder pasar al otro lado y alcanzarlos. En su interior sentía un poderoso dolor, mitad alegría y mitad tristeza terrible.
- Era de esperarse, es la primera vez que los vez – le dijo Dorcas aun con los ojos rojos.
No supo cuánto tiempo estuvo allí. Los reflejos no se desvanecían y Harry miraba y miraba, hasta que un ruido lejano lo hizo volver a la realidad. No podía quedarse allí, tenía que encontrar el camino hacia el dormitorio. Apartó los ojos de los de su madre y susurró: «Volveré». Salió apresuradamente de la habitación.
- Por favor profesor… -
- Estoy seguro de que mi yo del futuro impedirá que vuelva – la tranquilizo Dumbledore, aunque en su mente pensaba que tal vez fuera él el que hiciera que Harry hallara el espejo, todo ese tema de la piedra era muy extraño.
—Podías haberme despertado —dijo malhumorado Ron.
—Puedes venir esta noche. Yo voy a volver; quiero enseñarte el espejo.
—Me gustaría ver a tu madre y a tu padre —dijo Ron con interés.
—Y yo quiero ver a toda tu familia, todos los Weasley. Podrás enseñarme a tus otros hermanos y a todos.
Los adultos sonrieron con nostalgia, por la ingenuidad de los niños.
- En ese momento o sabias que significaba la inscripción en el espejo ¿verdad hijo? – Lily ya había parado de llorar, pero seguía acurrucada en el pecho de su hijo, y ahora, como casi todos los de la sala, tenía los ojos rojos. Harry pensó que su madre era hermosa.
- No, de hecho, ni recordaba que decía – le dijo
—Puedes verlos cuando quieras —dijo Ron—. Ven a mi casa este verano.
- Y si fui – dijo Harry sonriéndole a Molly y a Arthur, quienes recibieron agradecimientos de Charlus y Dorea
De todos modos, a lo mejor sólo muestra gente muerta. Pero qué lástima que no encontraste a Flamel. ¿No quieres tocino o alguna otra cosa? ¿Por qué no comes nada?  
Hermione le dio un zape a Ron, Molly miraba mal a su hijo por su poca sensibilidad
- Serás tonto – le dijo Ginny
- Después de tantos años… eso sonó muy cruel, los siento amigo – claramente estaba avergonzado
- Estaba tan absorto en el espejo que ni siquiera recordaba eso – rio Harry
Harry no podía comer. Había visto a sus padres y los vería otra vez aquella noche.
- No vuelvas Harry, no es bueno – le dijo su padre mientras su abuelo asentía.
Casi se había olvidado de Flamel. Ya no le parecía tan importante. ¿A quién le importaba lo que custodiaba el perro de tres cabezas? ¿Y qué más daba si Snape lo robaba?
Casi nadie le ponía atención a Snape, pero Harry lo miro solo un instante y supo que él también había sufrido en ese capítulo, ahora entendía que tal vez su ex profesor de pociones vería algo muy parecido en el espejo.
—¿Estás bien? —preguntó Ron—. Te veo raro.
- Sorprendente Sherlock – le dijo Hermione
- Pues para que yo lo notara es porque de verdad estaba muy raro – y ante eso Hermione no pudo decir nada.
Lo que Harry más temía era no poder encontrar la habitación del espejo. Aquella noche, con Ron también cubierto por la capa, tuvieron que andar con más lentitud. Trataron de repetir el camino de Harry desde la biblioteca, vagando por oscuros pasillos durante casi una hora.
Aunque a Molly no le gustara que su hijo y Harry anduvieran en los pasillos del castillo tenía cierta duda de que era lo que Ron vería en el espejo, aunque sabía que no seria nada parecido a lo que había visto Harry
—Estoy congelado —se quejó Ron—. Olvidemos esto y volvamos.
—¡No! —susurró Harry—. Sé que está por aquí.
Pasaron al lado del fantasma de una bruja alta, que se deslizaba en dirección opuesta, pero no vieron a nadie más. Justo cuando Ron se quejaba de que tenía los pies helados, Harry divisó la pareja de armaduras.
Los padres y abuelos de Harry suspiraron resignados.
—Es allí... justo allí... ¡sí!
Abrieron la puerta. Harry dejó caer la capa de sus hombros y corrió al espejo.
Allí estaban. Su madre y su padre sonrieron felices al verlo.
En esta ocasión nadie lloró, pero si se sintió el cambio de ánimo en la sala.
—¿Ves? —murmuró Harry.
—No puedo ver nada.
—¡Mira! Míralos a todos... Son muchos...
—Sólo puedo verte a ti.
—Pero mira bien, vamos, ponte donde estoy yo.
- No va a funcionar de esa manera – dijo Edgar
Harry dio un paso a un lado, pero con Ron frente al espejo ya no podía ver a su familia, sólo a Ron con su pijama de colores. Sin embargo, Ron parecía fascinado con su imagen.
Ron bajo su cabeza avergonzado.
- Sin importar lo que hayas visto Ron, todos nosotros estamos orgullosos de tenerte como hermano.
Todos los Weasley asintieron conformes a lo que había dicho Bill, pero a Ron no le bastaba esto.
—¡Mírame! —dijo.
—¿Puedes ver a toda tu familia contigo?
—No... estoy solo... pero soy diferente... mayor... ¡y soy delegado!
—¿Cómo?
—Tengo... tengo un distintivo como el de Bill y estoy levantando la copa de la casa y la copa de quidditch... ¡Y también soy capitán de quidditch!  
La cabeza de Ron fue levantada por la mano de Charlie.
Ron apartó los ojos de aquella espléndida visión y miró excitado a Harry.
—¿Crees que este espejo muestra el futuro?
—¿Cómo puede ser? Si toda mi familia está muerta... déjame mirar de nuevo...
- Para tener once años hablas de la muerte de una manera muy fría – le dijo sorprendido Frank
- Es que la muerte es solo la próxima aventura, para una mente bien organizada – le explicó mirando de reojo a Dumbledore
—Lo has tenido toda la noche, déjame un ratito más.
—Pero si estás sosteniendo la copa de quidditch, ¿qué tiene eso de interesante? Quiero ver a mis padres.
—No me empujes.  
- No tienen porque ponerse a pelear – les regaño Hermione, como si estuviera delante de los Harry y Ron de primer año.
- El empezó – dijeron los dos al mismo tiempo señalándose siguiéndole el juego a Hermione
Esto relajó bastante los ánimos de la sala.
Un súbito ruido en el pasillo puso fin a la discusión. No se habían dado cuenta de que hablaban en voz alta.
—¡Rápido!
Ron tiró la capa sobre ellos justo cuando los luminosos ojos de la Señora Norris aparecieron en la puerta.
- UFF… Justo a tiempo – dijeron los gemelos Weasley
- A esos se les llaman reflejos – reía Neville
Ron y Harry permanecieron inmóviles, los dos pensando lo mismo: ¿la capa funcionaba con los gatos? Después de lo que pareció una eternidad, la gata dio la vuelta y se marchó.
- Esa capa es una reliquia – decía Moody con brillo en los ojos. Dumbledore sonrió, al igual que el trio de oro y Ginny
—No estamos seguros... Puede haber ido a buscar a Filch, seguro que nos ha oído. Vamos.
Y Ron empujó a Harry para que salieran de la habitación. La nieve todavía no se había derretido a la mañana siguiente.
- Este libro cambia de escenarios…
- …como Hagrid de tema – dijeron Fred y George ruborizando al semigigante.
- Lo que el libro enseña es que Harry está deprimido, ya que su forma de detallar las cosas ha cambiado – muchos miraron sorprendidos a Luna por haber notado algo tan insignificante como eso.
—¿Quieres jugar al ajedrez, Harry? —preguntó Ron.
—No.
—¿Por qué no vamos a visitar a Hagrid?
—No... ve tú...
—Sé en qué estás pensando, Harry, en ese espejo. No vuelvas esta noche.
- Por Merlin… hazle caso Ron – le dijeron Alice y Marlene
—¿Por qué no?
- ¡Porque te va a volver loco! – le gritó Ron
- Claramente Ron estuvo reteniendo ese grito todos estos años – se rio Sirius
—No lo sé. Pero tengo un mal presentimiento y, de todos modos, ya has tenido muchos encuentros. Filch, Snape y la Señora Norris andan vigilando por ahí ¿Qué importa si no te ven? ¿Y si tropiezan contigo? ¿Y si chocas con algo?
Hermione que estaba leyendo por encima del hombro de Ginny, lanzo sabrá Merlin que cosa a la cabeza de Harry con una puntería de envidiar.
—Pareces Hermione.
Todos entendieron la acción de la chica.
- Que agresiva – murmuraron los Prewett, pero basto con ver la mirada de la castaña para que hicieran el típico gesto del cierre en la boca.
—Te lo digo en serio, Harry, no vayas.
- Pero el niño es mas terco que una mula –
- ¿Ah? – exclamaron algunos confundidos
- Es un dicho muggle que me pegó papá – explicó el chico para fascinación de Arthur y exasperación de Molly
Pero Harry sólo tenía un pensamiento en su mente, volver a mirar en el espejo. Y Ron no lo detendría.
- Que fagta hagcia Hegmione –
- No creo Fleur, la ultima vez que intente detenerlo me llamó gansa enfadada –
- No te llamé, lo pensé, que es diferente – se defendió Harry
La tercera noche encontró el camino más rápidamente que las veces anteriores. 
- Admito que en otras circunstancias eso me hubiera encantado – reconocía James
Andaba más rápido de lo que habría sido prudente, porque sabía que estaba haciendo ruido, pero no se encontró con nadie.  
Y allí estaban su madre y su padre, sonriéndole otra vez, y uno de sus abuelos lo saludaba muy contento.
- De seguro soy yo – dijo muy seguro de sí mismo Charlus
- De hecho, creo que fue el que tenía ojos verdes – Harry hacia como si lo estuviera recordando e intentaba no reírse.
- No le creas papá, le encanta tomarnos el pelo –
- Jovencito, no te burles de tu vuelo – le riñó Charlus en un tono que no asustaría ni a un micropuff
Harry se dejó caer al suelo para sentarse frente al espejo. Nadie iba a impedir que pasara la noche con su familia. Nadie. Excepto...
- Gracias profesor – le dijo Lily a Albus el cual solo le sonrió.
—Entonces de vuelta otra vez, ¿no, Harry?
Harry sintió como si se le helaran las entrañas.
- Como si un fantasma del colegio se hubiera quedado ahí por mucho tiempo – afirmaba el azabache.
- Enserio sobrinito, adoramos tus descripciones – le dijeron los Prewetts haciendo sonreír a Ginny por el “sobrinito”
Miró para atrás. Sentado en un pupitre, contra la pared, estaba nada menos que Albus Dumbledore. Harry debió de haber pasado justo por su lado, y estaba tan desesperado por llegar hasta el espejo que no había notado su presencia.
- El profesor es omnipresente, lo que significa que siempre esta en todos lados –
- Sr Black, sabemos el significado de omnipresente – le dijo McGonagall a Sirius
—No... no lo había visto, señor.
—Es curioso lo miope que se puede volver uno al ser invisible —dijo Dumbledore, y Harry se sintió aliviado al ver que le sonreía
- Debes de hacer algo sumamente malo que haya puesto en peligro tu vida, al colegio o a los alumnos para que Dumby te castigue pequeño Bambi – le decía Canuto a su ahijado ignorando que la profesora McGonagall miraba severamente la directora.
— Entonces —continuó Dumbledore, bajando del pupitre para sentarse en el suelo con Harry—, tú, como cientos antes que tú, has descubierto las delicias del espejo de Oesed.
- Algo me dice que tu hiciste que Harry encontrara el espejo – le dijo serio James
- Puedo hacer unas conjeturas, suponer lo que está pasando, pero lo mejor sería esperar a que el libro nos aclare nuestras dudas – A nadie le gustó eso
—No sabía que se llamaba así, señor.
—Pero espero que te habrás dado cuenta de lo que hace, ¿no?
—Bueno... me mostró a mi familia y...
—Y a tu amigo Ron lo reflejó como capitán.
- Era un niño tonto – se decía Ron a sí mismo siendo abrazado por Hermione
- Nadie te lo niega – se burlaba Draco recibiendo un codazo de Astoria y una sonrisa burlona de Ron
—¿Cómo lo sabe...?
—No necesito una capa para ser invisible —dijo amablemente Dumbledore—. Y ahora ¿puedes pensar qué es lo que nos muestra el espejo de Oesed a todos nosotros?
Harry negó con la cabeza.   
—Déjame explicarte. El hombre más feliz de la tierra puede utilizar el espejo de Oesed como un espejo normal, es decir, se mirará y se verá exactamente como es. ¿Eso te ayuda?
Harry pensó. Luego dijo lentamente:
—Nos muestra lo que queremos... lo que sea que queramos...
- Casi – exclamaron algunos
—Sí y no —dijo con calma Dumbledore—. Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. Ronald Weasley, que siempre ha sido sobrepasado por sus hermanos, se ve solo y el mejor de todos ellos…
- Pero… si todos nuestros logros no son nada en comparación con lo que tu hiciste – le decía Percy
- En ese momento aún no había hecho nada de lo que dices, solo era un niño de once años que creía que no era lo suficientemente genial como sus hermanos mayores, ser el menor no es tan fácil, todos habían sido prefectos a excepción de los gemelos, Bill fue premio anual al igual que tú, Charlie fue un gran capitán del equipo y uno de los mejores buscadores que tuvo Gryffindor en los últimos años y los gemelos, a pesar de no haber sido prefectos sacaban buenas notas, eran muy queridos por la casa de Gryffindor y muy buenos golpeadores, ponte un poco en mis zapatos y piensa que en vedad el listón estaba muy alto – explicó Ron
- Nada de listones – le dijo Molly – eres nuestro hijo y siempre vamos a estar orgullosos de ti, así saques las peores notas, no seas prefecto ni premio anual o no tengas ningún distintivo que se te ocurra. Arthur asentía de acuerdo con su esposa.
- Lo sé mamá, pero mi yo de once años no entendía eso – y a lo dicho nadie le pudo contradecir.
- Supongo que son las dudas que tienen la mayoría de los que vienen de familias numerosas – calmaba las aguas Hestia. Después Ginny decidió continuar leyendo regresándose un poquito
Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. Ronald Weasley, que siempre ha sido sobrepasado por sus hermanos, se ve solo y el mejor de todos ellos. Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto. O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible.
- Que bueno que dejaste de buscar ese espejo cachorro – le dijo Canuto
Continuó:
—El espejo será llevado a una nueva casa mañana, Harry, y te pido que no lo busques otra vez. Y si alguna vez te cruzas con él, deberás estar preparado. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo. Ahora ¿por qué no te pones de nuevo esa magnífica capa y te vas a la cama?
- En verdad esta esperando que Harry se cruce de nuevo con esa cosa, siento que su yo del futuro esta tramando algo que no nos va a gustar, y creo que usted ya descubrió que es – le dijo con seriedad James. La tristeza en la cara de Lily se había esfumado, ahora tenía una expresión entre enfadada y agradecida con el profesor.
- Lo que sea que haya hecho el profesor Dumbledore no es porque en verdad el haya querido, sino porque era necesario, y necesito que recuerden eso por los próximos libros – les explicó Harry
Harry se puso de pie.
—Señor... profesor Dumbledore... ¿Puedo preguntarle algo?
—Es evidente que ya lo has hecho —sonrió Dumbledore—. Sin embargo, puedes hacerme una pregunta más.
—¿Qué es lo que ve, cuando se mira en el espejo?
- ¡Harry! Eso es un tema personal – le reprendió su abuela haciendo que sus fantasías de visitas de la abuela se desplomaran. *Por lo menos me queda el abuelo para consentirme* pensaba Harry.
- Lo siento profesor –
- No hay nada de malo en ser curioso mi querido muchacho – le sonrió Dumbledore
—¿Yo? Me veo sosteniendo un par de gruesos calcetines de lana.
Harry lo miró asombrado.
- Y pensar que Harry tuvo que esperar casi siete años para saberlo – le susurraba Ron a Hermione.
—Uno nunca tiene suficientes calcetines —explicó Dumbledore—. Ha pasado otra Navidad y no me han regalado ni un solo par. La gente sigue insistiendo en regalarme libros.
Los merodeadores y los dos pares de gemelos sonrieron de tal forma que el profesor supo que nunca mas le harían falta calcetines en su baúl.
En cuanto Harry estuvo de nuevo en su cama, se le ocurrió pensar que tal vez Dumbledore no había sido sincero.
- Eras muy ingenuo para algunas cosas y muy vivo para otras – le dijo Marlene – muy…
- En resumen – interrumpió Canuto a su rubia favorita – muy Lily para unas cosas y muy James para otras.
- Será porque son mis padres – le dijo en tono de burla el azabache de su ahijado para satisfacción de Marlene  
Pero es que, pensó mientras sacaba a Scabbers de su almohada, había sido una pregunta muy personal.
- No me digas – exclamaron casi todos mientras que otros negaban con la cabeza.
- Fue un capitulo muy nostálgico – dijo Marlene -…yo quiero leer el siguiente si no hay problema –

Al ver que nadie decía nada con un accio no verbal convocó el libro.

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AVISO: Desde hoy hasta el 17 de febrero actualizare cada 10 días, si nos va bien, cada domingo :)… mi trimestre empezó con una materia fatal que me consume todas las noches jajaja pero intentaré apurarme… comenten que les pareció, ahorita debería estar haciendo mis Guías de Lectura, pero “accidentalmente” se abrió el archivo y lo termine, si claro….

Por los personajes que traje, bueno, estaba leyendo Lo que el tiempo nos quitó, un fic que les recomiendo, lo encuentran en Fanfiction, y pues ahí salen los padres de James, también en Life Unexpected que también recomiendo y está en Fanfiction y pues me dieron ganas de traerlos, aparte de que fue en un momento muy bueno de la lectura, si quieren que meta a alguien a la lectura díganme y veo la manera. Por sus nombres sé perfectamente que no se llaman así, pero pase varios años con la idea que los padres de James se llamaban Charlus y Dorea por lo que lo hice así para no salirme de lo que quiso JK jaja, no creo que afecte en nada.

Este capitulo me encanta y siento que puse lo mejor de mi poca imaginación, así que denle mucho amor y a la autora también. Adiosito